miércoles, 30 de junio de 2010

Bizcochuelo de naranja

Para cerrar el semestre antes de irme de vacaciones, os presento este plato (el postre de junio, ya sabéis que sólo hago un dulce al mes) peruano de tiempos del virreinato, probablemente creado en un convento (típicos los dulces de las monjas tanto en España como en México o Perú), que saqué de un coleccionable de un periódico. En un futuro me gustaría hacerlo con limas, pero para la ocasión tenía dos naranjas, por lo que esta vez haremos la versión primigenia del plato.

La receta decía molde redondo, pero mi espíritu de contradicción es grande: dije que sería un plumcake, y así salió.
Ingredientes:
  • 2 tazas de harina
  • 4 huevos
  • 1 taza de azúcar
  • 2 naranjas
  • 2 cucharadas (de café) de levadura en polvo (yo he usado un sobre)
  • 2 cucharadas (soperas) de azúcar glasé
  • Mantequilla (para engrasar el molde)
  • Sal
Exprimimos las naranjas y rallamos un trozo de piel.
Separamos las yemas de las claras y batimos las yemas con la mitad d azúcar.
Cuando espese, añadimos el zumo y la ralladura de la naranja.
Batimos las claras hasta que espumen.
Añadimos el resto del azúcar sin dejar de batir.
Mezclamos con las yemas y añadimos poco a poco la harina, previamente mezclada con la levadura, y seguimos mezclando hasta obtener una masa uniforme.
Engrasamos el molde con mantequilla; horneamos a 175ºC durante 45 minutos (yo tengo horno analógico y lo puse a 180º, vigilando que no se me quemara).
Dejamos enfriar antes de desmoldarlo y decoramos con azúcar glasé.

lunes, 28 de junio de 2010

Tortilla rodríguez con onduladas

Antiguamente los rodríguez eran aquellos padres de familia que se quedaban solos en la ciudad mientras su mujer e hijos veraneaban; películas como La tentación vive arriba han tratado el tema. En mi caso, siempre que viene el hijo del Barbas me quedo unos días de rodríguez. En ese tiempo aprovecho para la holganza doméstica y hacer platos que no le entusiasman al Barbas. Claro que hasta ahora no tenía este blog...

Anoche se me ocurrió una idea peregrina: hace años hice un curso de cocina, y nos dieron una sugerencia: usar patatas de bolsa para hacer tortilla de patatas. Un día se lo sugerí al Barbas, y me dijo que blasfemias las justas (en casa, él hace las tortillas de papas). Bueno, vale, no lo hacemos. Pero para tener un gastroblog hay que ser un poco tenaz (o cabezón, como prefiráis decirlo), y anoche me acordé de unas onduladas que había en el armario, y me dije que de ésta caía la tortilla de onduladas, al fin y al cabo el Barbas estaba en Estrasburgo..

A cambio, no tenía la cámara. ¿Que no voy a inmortalizar un evento así? Revolví Roma con Santiago (y, de paso, la casa) para buscar una cámara que inmortalizara el plato (humilde, pero efectivo), hasta que encontré la máquina antigua (en 2008 compramos la que usamos para viajar y fotografiar los platos); tuve que hallar el cargador de la batería, que estuvo toda la noche a ver si funcionaba, y el aparatito para bajar las fotos al ordenador. Por mi blog no veas si muevo el culo...

Hoy he hecho la famosa tortilla de onduladas recomendada en aquel curso; la verdad, me ha gustado porque estaba crujientita y sabía a lo que tenía que saber. El Barbas ahora se va a tirar tres días a base de chukrut y salchichas alemanas, y, conociéndolo, cuando lo vea estará deseando una tortilla como ésta, aunque sea de patatas de bolsa. Y es que la tortilla de patatas es un monumento culinario...

Si os fijáis, se nota la ondulación en algunas partes de la tortilla...
Ingredientes (por persona):
  • 50 gr de onduladas al gusto (en mi opinión, las naturales son las mejores para esto)
  • media cucharada sopera de cebolla en polvo (opcional)
  • 2 huevos
  • una cucharada de aceite de oliva
Rompemos las patatas sin que lleguen a hacerse migas.
Añadimos la cebolla en polvo y mezclamos bien.
Agregamos los huevos batidos y volvemos a mezclar bien.
Calentamos el aceite en una sartén.
Echamos la mezcla y cuajamos la tortilla, dándole la vuelta a mitad de cocción, y dejándola como nos guste (en mi caso, poco hechita, aunque en verano comporta un riesgo).
Servimos.

Y, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid (aunque no tenía pensado presentarme, porque nunca hago tortillas de papas), voy a participar en el concurso la tortilla 2.0 de canal cocina.

domingo, 27 de junio de 2010

Conejo de la ribera de Navarra

El Barbas se ha ido con su hijo de vacaciones y se ha llevado la cámara con la que hago las fotos del blog; también es cierto que no es lo mismo cocinar para mi sola que para más, me esmero distinto y hago recetas que ya he publicado, con lo que me esfuerzo menos. Sin embargo, como sabía que esto pasaría, hice algunas recetas por adelantado, como la de hoy, que al Barbas le gusta mucho. Es, de nuevo, de Arguiñano, aunque yo hago algunas modificaciones. A ver qué os parece...

La guarnición idónea es el arroz, pero me gusta cómo quedó esta foto...
Ingredientes (por persona):
  • 1 cuarto trasero de conejo
  • 1 lata de pimientos rojos asados
  • cebolla
  • tomate
  • ajo
  • pimienta
  • vinagre de Jerez
  • aceite de oliva
  • sal
Salpimentamos los cuartos de conejo.
Lo horneamos 35 minutos a 200º con un poco de aceite, un chorrito de agua (yo lleno un vaso y salpico el conejo con los dedos para que no se encharque) y otro chorrito de vinagre de Jerez.
Mientras, salteamos los pimientos de lata.
Pochamos en aceite la cebolla, el tomate y el ajo bien picado hasta que estén bien hechos.
Ponemos encima el conejo horneado, los pimientos, damos un hervor y echamos un chorro de vinagre.
Servimos.
PD Yo también tendré vacaciones, y antes de lo que pensáis... Pero publicaré una recetita antes.

jueves, 24 de junio de 2010

País de pitufos

Mi madre tenía que bregar con tres hijos indómitos en lo culinario a los que no gustaba la verdura, entre otras cosas.
hemc #45 - la cocina de mamaHarta de devanarse los sesos, prefirió convertir la ensalada en el país de los pitufos, donde cada ingrediente es un elemento de ese reino de cómic: las casas son un huevo duro con tomate encima, la zarzaparrilla es lechuga, las patatas son piedras (de hecho nosotros dividíamos entre patatas piedra, patatas hoja y patatas palo), y así sucesivamente.
He querido rescatar el invento para el HEMC de la cocina de mamá, porque hay que celebrar su ingenio...

En realidad, no deja de ser una deconstrucción de una ensalada, presentada para niños.
Ingredientes:
  • huevos
  • tomate
  • sardinas en aceite
  • atún en aceite
  • patatas
  • lechuga (u otra hierba verde que nos guste)
  • 1 tallo de brócoli
  • espárragos
  • tallos de palmito
  • olivas negras
  • olivas negras
Cocemos al vapor las patatas cortadas en tacos y el tallo de brócoli entero.
En un cazo cocemos los huevos unos 15 minutos, los refrescamos y los pelamos.
Para emplatar, hay que colocarlo como si fuera el país de los pitufos (hay que echarle imaginación): el brócoli es un árbol grande, las sardinas son el río, atravesadas por las anchoas, que son el puente; las casas son los huevos duros con un tomate, que es el tejado (¡los pitufos viven en setas!), la lechuga es la zarzaparrilla, los espárragos son troncos (de los que se saca la flauta pitufa), el atún es el camino, la zanahoria rallada es paja los palmitos son tocones de árbol y las olivas son carbón... así hasta donde os dicte vuestra imaginación...

martes, 22 de junio de 2010

Flan de berenjenas

Antes de que os meséis los cabellos, decir que esta receta no es mía, la cogí de una revista, la hice, se me olvidó y tuve que volver a buscarla, con el mismo resultado: éxito. Según mi sufrida cobaya, es una guarnición perfecta para carnes o pescados, pero las dos veces la he hecho con pasta, cuya confección tampoco reviste el mayor problema...

Como el flan lleva huevo, es 100% equilibrado: proteínas, vitaminas e hidratos.
Ingredientes (para 2 personas):
  • 1 berenjena
  • 2 huevos
  • aceite
Lavamos la berenjena y la cocemos en el horno a 200° unos 30 minutos partida por la mitad; dejamos enfriar.
La pelamos, la troceamos y la estrujamos un poco con las manos para eliminar el agua y la ponemos en el vaso de la batidora con los huevos, la sal y la pimienta, y mezclamos hasta obtener un puré homogéneo.
Vertemos este puré en flaneras untadas con aceite y cocemos en el horno a 180° durante 35 mionutos.
Retiramos los flanes del horno cuando estén cocidos y los dejamos enfriar.
Desmoldamos sobre los platos y acompañamos con pasta.

El otro día me llegó una nota de Cuinera, con un ciberregalito para mí: ¡un premio! Cuando una abre un blog de éstos, le gusta que lo lean... Y ahora yo premio a otros tres gastroblogueros:
  • Canela y tú, riquísimas recetas con apetitosas fotos. ¡Con ella, da gusto acabar los exámenes!
  • La cocina de Carolina, blog trilingüe con grandes ideas y mestizaje culinario.
  • Vacapaca, aparte de instarme a que abriera mi otro blog, Montse hace la O con un canuto y aprovecha todo con mucha gracia...

viernes, 18 de junio de 2010

La ensalada que se convirtió en quiche

Yo venía viendo en algunos blogs las estupendas tartas saladas con hojaldre, y me sentía tentada de hacer algo similar, aunque no me atrevía. Finalmente, el otro día decidí comprar una plancha de las de Giovanni Rana; intenté aplicarla a otra receta, pero no había bastante hojaldre, y preferí reservarla para otra ocasión. Entonces topé con una ensalada que parecía sabrosa, pero que no me bastaba, y se me ocurrió que lo propio era ponerla en una tarta de hojaldre y darle otro aire. El resultado, plenamente satisfactorio.

Sano y jugoso.
Ingredientes:
  • 1 masa de hojaldre
  • 2 puñados de judías verdes
  • 1 bote pequeño de remolachas cocidas
  • 1 queso rulo de cabra
  • cacahuetes con sal y miel
Extendemos la masa de hojaldre en nuestro molde, la pintamos con huevo batido y la pinchamos con un tenedor por su superficie.
La horneamos diez minutos en el horno precalentado a 200º.
Mientras, pasamos por la sartén las judías, para que se doren ligeramente.
Cortamos las remolachas en bastoncitos y el rulo de cabra en medias lunas.
Sacamos el molde del horno y repartimos por su superficie en este orden las judías, las remolachas, el queso en medias lunas y los cacahuetes.
Horneamos hasta que se dore el queso, y entonces servimos.
Para quien prefiera tomar la ensalada y no la tarta salada, sólo hay que cambiar el hojaldre por una vinagreta, sin hacerse necesario dorar el queso.

miércoles, 16 de junio de 2010

Cóctel Koldo

Ahora que se supone que se acerca el verano (y digo que se supone, porque no acaba de arrancar), quizás apetezca hacerse un cóctel a la hora del aperitivo. Y en ésas estaba mi Barbas el otro día, haciéndose un cóctel, cuando cayó en la cuenta de que no tenía olivas; como quería hacerse un cóctel de verdad, finalmente decidió poner una anchoa. Y así nació el cóctel Koldo, dado que lo inventó él, que fuera de este blog se llama Luis; puso su nombre en vasco para darle un toque cantábrico al asunto... Y ahora os voy a contar cómo hace él los cóctels, y cómo cambia el nombre según lo que pongamos en el palillo.

Una anchoa nadando en alcohol
Ingredientes (por persona):
    Se toma como medida el tapón de la coctelera que usemos.
  • 3 medidas de ginebra Tanqueray (la que tomaba la reina madre de Inglaterra)
  • 1/2 medida vermú seco Noilly Prat
  • 2-3 cubitos de hielo
  • una anchoa
Guardamos la ginebra y la copa de cóctel en el congelador (de hecho, en mi casa la ginebra vive en el congelador).
Entre dos trapos, deshacemos los hielos con una maza; sólo introducimos en la coctelera los fragmentos que salgan libremente y no se queden pegados al paño, porque esos se derretirán y desvirtuarán nuestra experiencia cóctel.
Metemos las medidas especificadas de ginebra y vermú seco.
Cerramos la coctelera y agitamos vigorosamente 10 segundos.
Lo servimos de inmediato en la copa de cóctel y añadimos la anchoa, ensartada en un palillo.
Estos cócteles cambian de nombre según lo que ensartemos:
  • Con una aceituna, se llama Dry Martini.
  • Con una cebollita, se llama Gibson.
  • Con una anchoa, hasta donde yo sé, se llama Koldo (salvo que a algún barman se le haya ocurrido algo así).

lunes, 14 de junio de 2010

La sana lasaña de espárragos

Estar a régimen tiene varios inconvenientes:
  1. Se pasa hambre (sobre todo al principio).
  2. Puede llegar a ser muy aburrido comer siempre lo mismo, o casi.
  3. Es arriesgado cuando tienes un blog de cocina, porque te apetece probar cosas nuevas, y tienes que elegir, ¿el régimen o el blog?
  4. Echas de menos platos que tomabas en tu vida civil.
Para paliar el último punto, rescaté esta receta, que ya había hecho en el otro horno (y que había cogido de un libro de Simone Ortega, que no encuentro en mi biblioteca, por eso no lo había referenciado antes), pero que esta vez la he mejorado, para gran alegría y delirio del Barbas, habitual cobaya de mis inventos. Y así, aquí va esta receta con calambur (o juego de palabras del título); tiene unas 150 calorías por ración y mata ese antojo de lasaña que pueda acometeros de vez en cuando...

Se lo he contado a mi madre, y dice que donde pone espárragos, se pone champiñones, y puede quedar santo; mi hermano pequeño lo va a agradecer.
Ingredientes (por persona):
  • 5 láminas de lasaña
  • 1 bote de espárragos blancos medianos
  • 1 bote de espárragos verdes medianos
  • 1 sobre de crema de espárragos
  • queso rallado en polvo
Preparamos las láminas de lasaña como indique el fabricante (se pueden usar precocidas o se pueden cocer).
En una cazuelita para horno colocamos, de base, una de las láminas.
Vamos alternando capas de pasta y espárragos, hasta acabar con una lámina de lasaña; en esta ocasión yo puse cada capa de espárragos de un color, pero sois muy dueños de alternar como queráis.
Hacemos el sobre de crema de espárragos en la cuarta parte de líquido que indique el sobre (tiene que quedar espeso); si ha sobrado algún espárrago o se ha roto, lo podéis echar a la sopa; cuando esté hecha, nos aseguramos de su textura pasándola por la batidora.
Lo echamos por encima de la sopa.
Espolvoreamos con queso rallado y gratinamos a 200º hasta que se tueste.

viernes, 11 de junio de 2010

Risotto asubijanado

Desde que probé el primero, me hice conversa irredenta de este plato italiano. He hecho muchos y muy diversos, por lo que al ver éste de Pedro Subijana, pensé que era interesante, aunque yo lo he aplicado a mis medios y posibilidades y no he seguido la receta al pie de la letra, de ahí el nombre de asubijanado...

Subijana hace su propio caldo; yo lo usé de tetra brik (primera diferencia sustancial); él pone al caldo: judías verdes, cebolla, chalota, zanahoraia, apio, agua, aceite, laurel, tomillo, pimienta negra y ajo; lo digo por si queréis pasar del asubijanamiento. También eché menos variedad de verduras al risotto, pero en más cantidad; por eso él tiene 3 estrellas michelín y yo... 2 michelines, y punto.
Ingredientes (4 personas):
  • 200 gr arroz arborio
  • 1/2 litro de caldo de verdura (es la proporción arroz-caldo que siempre uso)
  • queso mascarpone
  • queso parmesano
  • espárrago verde
  • chalota
  • zanahoria
  • pimiento rojo
  • mantequilla
  • 1/2 vaso -de los de vino- de jerez
  • 1/2 vaso -de los de vino- vino blanco (él sólo usa vino blanco, pero para los risottos ligeros me gusta echar jerez)
  • aceite de oliva y sal
Picamos las verduras, dejando algunas puntas de espárrago para adornar.
Rehogamos el arroz en una cazuela con aceite de oliva.
Agregamos la verdura picada y mezclamos hasta que el arroz esté un poco dorado.
Mojamos con el vino y el jerez, dejamos que evapore y agregamos parte del caldo de verduras caliente.
Removemos el arroz con una espátula de madera para sacar el almidón, y vamos echando el caldo según se vaya absorbiendo.
Cocemos entre 15 y 20 minutos (lo idóneo me parecen 18 minutos, para alcanzar el punto del arroz que nos gusta).
Cuando esté cocido (en el minuto 16), agregamos el mascarpone, el parmesano y la mantequilla y terminamos de montarlo removiendo con la espátula.
Servimos de inmediato, adornamos con los espárragos y damos un toque de pimienta negra recién molida (yo esto último no lo había hecho, pero acentúa el sabor del risotto).

miércoles, 9 de junio de 2010

Corazones de alcachofa fritos con crema de acelgas

A veces el Barbas debe de pensar que el que me entienda que me compre: hace un par de noches había pensado hacer una ensalada, fácil aunque un poco laboriosa, pues es una ensalada un poquito historiada. No me apetecía, y cogí el libro del tío Arguiñano a ver qué se le ofrecía, con la mente puesta en la despensa mientras leía. Ésta captó mi atención, aunque él usa alcachofas enteras y yo tenía un tarro de corazones en conserva, que, para lo que hay que hacer con ellas, es muy acertado y, sobre todo, cómodo.

Ingredientes:
  • acelgas
  • patatas
  • agua
  • 1 bote de corazones de alcachofa
  • 1 huevo
  • harina
  • aceite para freír
Cocemos en agua hirviendo las patatas y las acelgas durante 15 minutos; cuando estén cocidas, trituramos con la batidora (yo le quité agua para que no fuera una sopa inmensa).
Rebozamos las alcachofas con harina y huevo y las freímos en aceite caliente.
Las escurrimos sobre papel absorbente.
En un plato, ponemos la crema de acelgas y patatas, añadimos las alcachofas fritas y servimos.
PD Podemos dar un paso hacia el veganismo si hacemos el rebozado tipo tempura: con harina, levadura y agua muy fría (o harina de tempura y agua bien fría; o harina normal y agua con gas muy fría).

lunes, 7 de junio de 2010

Rabo de toro al aroma de Pedro Ximénez

Hace cuatro años y medio le dije al Barbas: en enero podíamos ir de vacaciones a Andalucía. Guardamos un estupendo recuerdo, muchas fotos y varios descubrimientos culinarios de aquel viaje. Una de las paradas era en Córdoba, que me encantó; en un famoso restaurante lleno de "aquí estuvo tal y cual" y fotos de toreros probamos un guisote como éste, que me ha tenido devanándome los sesos con sus ingredientes desde entonces. Con motivo del concurso "sabor a vino" de Canal cocina me puse a diseñar una receta según mis propias ideas, y, si no es la original, tanto da, porque nos quedó (el I+D es corporativo en mi cocina) muy buena.

Totalmente regional: el rabo de toro es muy cordobés, y el Pedro Ximénez es un vino de pasas propio de la provincia.

Ingredientes (para 4 personas):
  • 2 kg de rabo de ternera
  • 2 zanahorias grandes
  • 2 puerros
  • 2 chalotas
  • 1/4 l pedro ximénez
  • 1/4 l vino tinto
  • 1/4 l caldo de carne
  • 400 gr de patatas
  • Aceite de oliva
  • Sal
En una cazuela de fondo grueso doramos las piezas de rabo de ternera por todos lados, y retiramos.
En la grasa que queda, pochamos las verduras.
Volvemos a poner el rabo y añadimos el Pedro Ximénez; damos un hervor.
Agregamos el vino tinto y damos otro hervor.
Echamos el caldo de carne (puede ser de tetra brik) y dejamos cocer dos horas.
Cuando la carne empiece a despegarse del hueso, freímos la patata pelada y cortada a taquitos hasta dorarla, la escurrimos y la echamos al guiso.
Dejamos cocer hasta que la carne se despegue del hueso sin dificultad, y servimos.

Y éste es el concurso en el que participo. Espero que les guste mi receta tanto como a nosotros...

viernes, 4 de junio de 2010

Lomo de cerdo a la turinesa con arroz cremoso a la naranja

Ideé esta receta para un concurso, pero luego no la mandé, porque creo que no se ajustaba a las bases; últimamente mi lectura comprensiva está bajo mínimos. La verdad, hice un poco de investigación para sacarme el plato de la manga, principalmente en lo tocante a la cocina piamontesa: mucha mantequilla (apenas aceite), risotti (por eso escogí esta guarnición, aunque lo de la naranja está sugerido por una receta de la revista del caprabo, pero iba genial para la mía) y nata. De mi investigación, por cierto, saqué la nueva divisa del horno, "gourmet but not glutton", aunque a veces dudo de si es acertada, porque un poco tragaldabas también soy a veces... Por otro lado, en un restaurante vi "a la turinesa, con nata y almendras", y ya le incorporé el fruto seco bien machacado en el mortero. Pero yo creo que la guinda se la puso el Martini Rosso. Escogí Martini porque se hace en Turín y rosso por la tradición izquierdosa de la ciudad (curioso, siendo sede de la FIAT, una de las acumulaciones de capital más importantes de Italia), y lo de la naranja vino por añadidura (la propia marca recomienda la mezcla); pero si preferís el toque menchevique, más seco, al bolchevique, más dulce y afín a la carne de cerdo, cambiad el martini rosso por el blanco y, si acaso, la naranja por limón, aunque, al no haberlo probado, no respondo del resultado...

Por cierto, que en principio quedaría mejor con solomillo de cerdo, pero para las pruebas lo hice simplemente con lomo...

La primera vez que la hice fue un acercamiento; la segunda, un acierto.
Ingredientes (para 2 personas):
  • filetes de lomo de cerdo
  • mantequilla
  • 200 ml de nata
  • 2 ó 3 chalotas
  • 1 vaso (de vino) de Martini Rosso
  • Ralladura de naranja
  • almendras picadas
  • Para el arroz cremoso de naranja:
  • 1/4 cebolla
  • 100 gr de arroz redondo
  • el zumo de una naranja
  • 250 ml de caldo de ave
  • una nuez de mantequilla
  • queso parmesano en polvo
  • 1 chorrito de aceite de oliva
  • ralladura de naranja

Doramos por todos lados la pieza de cerdo en la mantequilla en una cazuela o sartén de fondo grueso.
Cuando se dore, lo reservamos al calor y en la mantequilla doramos las chalotas picadas.
Cuando las chalotas empiecen a transparentar, echamos el martini rosso y dejamos que se evapore el alcohol; entonces echamos la ralladura de naranja y mezclamos bien.
Añadimos la nata y dejamos que reduzca.
Echamos los filetes de cerdo en la salsa para que se mezclen los sabores; añadimos las almendras picadas y damos un hervor antes de servir.

Respecto al arroz, es recomendable hacerlo a la vez que la carne (incluso empezaría un poco antes).
Picamos muy fina la cebolla y la doramos en un chorrito de aceite y una cucharadita de mantequilla.
Añadimos el arroz y damos unas vueltas.
Agregamos el zumo de naranja y movemos hasta que el arroz lo absorba.
Una vez absorbido, vamos echando el caldo y damos vueltas para que se absorba, y sólo entonces echamos más caldo, hasta que esté al dente (tarda unos 18 minutos, aunque yo voy probando).
Cuando esté a punto, agregamos un poco de ralladura de naranja y el queso parmesano en polvo (yo me suelo quedar sola echando queso) y mezclamos bien, para que quede totalmente cremoso.

Para emplatar, ponemos el arroz en un vaso o molde bien prensado y lo emplatamos. Al lado ponemos los filetes como en escalinata y echamos la salsa cremosa por encima.
PD Esta mañana, mientras me machacaba en el gimnasio, se me ha ocurrido que lo del martini blanco y el limón va bien si se hace solomillo o pechuga de pollo a la turinesa, la naturaleza más seca del martini blanco y el pollo casan mejor... Para que luego digan que en los gimnasios no se piensa.

miércoles, 2 de junio de 2010

Salpicón de monte

Ésta es la semana de Arguiñano en el horno: ahí va otra receta suya. Él, según su gran recetario, la emplata toda bonita: las endivias por aquí, los champiñones por allá... Pero yo la hago en formato salpicón porque no me entusiasman los champiñones, y así se disimulan (truco de crío, ya lo sé); pero creo que es un acierto, porque se integran los sabores y todos los ingredientes se impregnan de la vinagreta...

Obviamente, el nombre de la ensalada también se lo he cambiado, no sólo el formato y la presentación...
Ingredientes (para dos personas):
  • 2 endivias
  • un puñado de nueces
  • 200 gr de queso manchego tierno
  • 1 manzana reineta o verde (aquí usé verde)
  • 100 gr de champiñones
  • Para la vinagreta:
  • 1 cucharada de mostaza
  • perejil picado
  • aceite de oliva
  • vinagre
Picamos los ingredientes de la ensalada y los ponemos en un bol.
Hacemos la vinagreta en un cuenco y la echamos sobre la ensalada.
Servimos.

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